¡Enhorabuena a los futuros papás! Yo también estaba cansado de tanta discriminación positiva de la mujer y el aboco de los hombres al foso de la postergación.
Soy más partidario de defender la igualdad (art. 1 Constitución española) desde la igualdad. Parece un contrasentido defender la igualdad desde la desigualdad. No todos los fines justifican los medios. El respeto a la profundidad y pureza del concepto de igualdad no admite tanta justificación diferenciadora. Aunque de momento la complejidad social nos mantiene como borregos suficientemente ocupados como para revelarnos en el confortable sofá del hogar.
Pero a lo que íbamos, por fin entra en vigor la ampliación del permiso por paternidad que pasa de 13 días a 4 semanas ininterrumpidas (ampliables en los supuestos de parto, adopción, guarda con fines de adopción o acogimiento múltiples en dos días más por cada hijo a partir del segundo).
La norma viene de los tiempos de Zapatero (año 2009), gran personaje, e inevitable asir cierto cariño a su peculiar estilo, incluso aquellos que no están en el eje de su alianza de civilizaciones. Pero la desaceleración económica fue posponiendo su entrada en vigor hasta el 1/01/2017.
El contrato se suspenderá y la Seguridad Social nos abonará la prestación como si de nuestro salario se tratara.
Por tanto, los papás dispondremos de casi 3 meses para ayudar a la mamá a su recuperación, colaborar con el cuidado del bebé y disfrutarlo en los primeros días de su vida. Porque, para los que tienen la escala de valores distorsionada, la vida está para disfrutar de las pequeñas cosas que nos causan bienestar y alegría, no para trabajar. Y el nacimiento de un hijo es uno de esos momentos únicos en nuestra vida que rebosa alborozo y júbilo. Trabajamos para vivir, no vivimos para hacer crecer la economía y acaudalar más a la cúspide capitalista. Y si, pese a la reflexión, «de facto» lo hacemos, mal hecho. Error a subsanar. Pero, a falta de consenso, sigamos errando.
Por fin una noticia que hace pensar que nuestra sociedad evoluciona a mejor, que los políticos pueden servir para algo. Demos cumplimiento a ese derecho a la familia (art. 18 de la Constitución española) y a esa mejora pública de la protección social, económica y jurídica de la familia (art. 39.1 de la Constitución española).
Pero no se crean que la norma no tiene guinda, la tiene. Aquella mañana los Diputados tomaron cafeína y no han dejado fuera ni a los funcionarios. Conforme debería ser sin sorpresas, pues todos somos personas trabajadoras, pero ya nos conocemos. Estos venían disfrutando de 15 días de permiso (frente a los 13 de los «por cuanta ajena»), pero ambos, trabajadores y funcionarios, disfrutaran por igual de 4 semanas de permiso por paternidad.
Que gusto da, entre tanta desigualdad, las equiparaciones que nos permiten decir «por igual». Se ha metido mano tanto al Estatuto de los Trabajadores como a la Ley de Medidas para la Reforma de la Función Pública.
Pero no todo es repicar campanas. Según fuentes consultadas el coste a las arcas públicas por este derecho pasará de 200 a 1.500 millones de euros. Pero como dicen en mi tierra «el diners i els collons, per a les ocasions«.
Y a poder ser, señores políticos, para financiar este dispendio de felicidad, en lugar de subir el coste de los medicamentos a los jubilados, pasen la hucha a las SICAV. Y si se van que se vayan, el negocio que quede para las empresas que tributen en España, si no queremos dinero, queremos ¡felicidad!.
José María Rico Muntó.
Abogado laboralista en Elche
