Si tu hijo  menor tiene cáncer, u otra enfermedad grave de las 109 que recoge el anexo de la norma reguladora (asma bronquial grave, diabetes mellitus tipo I, etc.), los padres deben cuidar de él en el difícil proceso de recuperación. Para ello hay que conocer qué se debe hacer para coordinar el trabajo con la necesaria disponibilidad de tiempo para nuestro hijo.

Si bien el padre, o bien la madre, no trabajan no hay problema para que sea uno de ellos quien se encargue de estar al lado del menor.

Pero si ambos progenitores trabajan puede surgir un problema. Con este artículo se intenta echar un haz de luz sobre el camino de esos héroes para que puedan acompañar a su pequeño tesoro.

Por supuesto el derecho abarcará tanto a progenitores del menor, como adoptantes o guardadores de estos, según el caso.

El cáncer o enfermedad grave que padezca el menor deberá implicar un ingreso hospitalario de larga duración que requiera su cuidado directo, continuo y permanente, durante la hospitalización y tratamiento continuado de la enfermedad. Se considerará asimismo como ingreso hospitalario de larga duración la continuación del tratamiento médico o el cuidado del menor en domicilio tras el diagnóstico y hospitalización por la enfermedad grave.

La acreditación de que el menor padece un cáncer u otra enfermedad grave de las incluidas en el listado de la norma, así como la necesidad de cuidado directo, continuo y permanente del menor durante el tiempo de hospitalización y tratamiento continuado de la enfermedad se efectuará, incluso en aquellos casos en que la atención y diagnóstico del cáncer o enfermedad grave se haya llevado a cabo por servicios médicos privados, mediante declaración cumplimentada por el facultativo del Servicio Público de Salud u órgano administrativo sanitario de la Comunidad Autónoma correspondiente, responsable de la atención del menor. Cuando el diagnóstico y tratamiento del cáncer o enfermedad grave del menor se haya realizado a través de los servicios médicos privados se exigirá que la declaración sea cumplimentada además por el médico del centro responsable de la atención del menor.

En el caso de que ambos padres trabajen, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia, uno de ellos deberá solicitar una reducción de jornada en el trabajo por cuidado de hijo menor enfermo de cáncer (art.37.6 ET) de al menos el 50% de la jornada o más.

En caso de separación o divorcio tendrán que ponerse de acuerdo, si no lo hubiera lo podrá solicitar el progenitor que tuviera la custodia, y si la custodia es compartida se concederá al primero que lo pida. Pero por favor, sean razonables y dialogantes porque su hijo les necesita a ambos a su lado y en armonía.

También cabe la posibilidad de alternar la prestación entre los progenitores. Y por supuesto los trabajadores a tiempo parcial también serían beneficiarios de ella.

La prestación dará comienzo desde el mismo día que de comienzo la reducción de jornada, por lo que deberá solicitarse al INSS o a la Mutua correspondiente la prestación que complementará el sueldo en el mismo porcentaje que se redujo la jornada. De forma que aunque dejemos de ir a trabajar, por ejemplo un 75% de la jornada para cuidar a nuestro hijo, nuestro sueldo no se verá afectado, al menos hasta que el menor cumpla los 18 años, fecha máxima para su cobro. Esta prestación está regulada en el Real Decreto 1148/2011, de 29 de julio, para la aplicación y desarrollo, en el sistema de la Seguridad Social, de la prestación económica por cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave.

Para el personal funcionario le será de aplicación en términos similares el Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público, que se regirá por lo previsto en el artículo 49.e) de dicha Ley.

Si existiera una recaída del menor por el cáncer o la misma enfermedad grave, no sería necesario un nuevo ingreso hospitalario para solicitar la prestación, si bien debe acreditarse la necesidad de la continuación del tratamiento médico y del cuidado, mediante una nueva declaración médica.

No se exigirán periodos mínimos de cotización para el reconocimiento del derecho al subsidio por cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave a las personas trabajadoras que tengan menos de 21 años de edad en la fecha en que inicien la reducción de jornada.

Sin embargo, es necesario acreditar periodos mínimos de cotización si la persona trabajadora tiene cumplidos 21 años de edad y es menor de 26 en la fecha en que inicie la reducción de jornada, el periodo mínimo de cotización exigido será de 90 días cotizados dentro de los siete años inmediatamente anteriores a dicha fecha. Se considerará cumplido el mencionado requisito si, alternativamente, la persona trabajadora acredita 180 días cotizados a lo largo de su vida laboral, con anterioridad a la fecha indicada.

Si la persona trabajadora tiene cumplidos 26 años de edad en la fecha en que inicie la reducción de jornada, el periodo mínimo de cotización exigido será de 180 días dentro de los siete años inmediatamente anteriores a dicha fecha. Se considerará cumplido el mencionado requisito si, alternativamente, la persona trabajadora acredita 360 días cotizados a lo largo de su vida laboral, con anterioridad a la fecha indicada.

Cuando se trate de personas trabajadoras a tiempo parcial, el lapso de tiempo inmediatamente anterior al inicio de la reducción de jornada, en el que debe estar comprendido el período mínimo de cotización exigido, se incrementará en proporción inversa a la existente entre la jornada efectuada por la persona trabajadora y la jornada habitual en la actividad correspondiente y exclusivamente en relación con los períodos en que, durante dicho lapso, se hubiera realizado una jornada inferior a la habitual.

Ten en cuenta toda esta información, y si lo necesitaras por que se te planteara esta situación, gestiona bien y rápidamente tanto tu reducción de jornada como tu prestación para cuidado de tu hijo y vuelca todo tu amor en esos pequeños niños llenos de tanta vida y alegría que nos enseñan día a día con sus sonrisas y sus miradas curiosas la esencia de la felicidad, para que no les falte el sustento del alma, tu cariño, hasta que ganen la batalla de su vida.

José María Rico Muntó.

Abogado laboralista en Elche

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